











No hay mayor gozada que levantarte un día muy temprano, de noche, y dirigirte en coche a Elorrieta. Todavía de noche bajar la dura pendiente hasta alcanzar la costa. Una vez allí buscas un buen aposento entre las piedras y te preparas un buen y cremoso café. Y a esperar a que amanezca. Mirando al horizonte el sol sale a tu espalda y el juego de sol y sombras es impresionante como se puede ver en las cuatro siguientes fotos.






















No hay comentarios:
Publicar un comentario